Me alegro de ser caótica,
impredecible, algo salvaje y sarcástica, que tu madre se ría de mi rebeldía y
que festeje cada vez que opino distinto a ti y tus ideas machistas que quieren
mantenerme sumisa y enmudecida. Yo no nací para bajar la cabeza delante de los
hombres que se creen machos alfas, ni pretendo ser jamás una mujer de harén, mi
lugar nunca será otro que el primero, no salí del vientre de mi madre para ser
segunda, tercera o cuarta. Yo valgo el amor completo de cualquier hombre, no me
conformo con migajas de tiempo o cariño, soy una mujer entera que busca lo que
ofrece, un amor genuino y una entrega sincera, sin mentiras ni ocultamientos
mezquinos para satisfacer el ego.
Me gusta ser auténtica, y eso es todo, al que no le guste solo lo invito a no molestarme, porque aunque sea todo lo que he dicho al principio, aprendí a respetar muchos puntos de vista de personas que consideré dignas de desaparecer de la faz de la Tierra sin dejar ni siquiera el registro de sus nombres.